Me presento: Mi nombre es Ana, Zambra para los zambreros, Pantanita para los amigos, perdomista, y defensora de los derechos de los animales.
Soy miembro de la Asociación Protectora de Animales Abandonados del Noroeste (APADAN) y, en ocasiones, junto a otros voluntarios, intento comerme el mundo y cambiar la triste vida de algún animalito.
Pues mi historia es, justamente, la historia de un rescate. Pero no de un buen rescate, sino de un rescate fracasado.
Hace unos días encontramos un perro abandonado en un enorme campeiro, que, al parecer, llevaba mucho tiempo viviendo allí a la intemperie. Pues pensamos, tenemos que recogerlo y darle una segunda oportunidad.
El perro era muy asustadizo, y no había manera de cogerlo. Por este motivo, la veterinaria nos aconsejó intentar darle unas pastillas para dormirlo y así, sería nuestro!! Y allá fuimos mi compañera y yo, con nuestra caja de pastillas, pensando que era una gran idea.
En cuanto llegamos al campeiro el perro nos vio, seguro que pensando "ahí vienen las pesadas de siempre", y metimos las 9 pastillas (sí, eran nueve) en unas riquísimas salchichas. En cuanto se acercó a ellas se las zampó de un bocado, y dijimos "sí!!, somos la caña!!".
Pero no, no fuimos la caña. El perro se fue, y durante bastante tiempo lo tuvimos localizado hasta que, no sé cómo, desapareció, con las 9 pastillas encima.
No hubo manera de verlo nunca más, lo buscamos durante dos horas y media por todas partes, pero el perro no apareció. Suponemos que se quedaría dormido resguardándose en algún escondite.
Así que le dejamos comida, y nos fuimos para casa con el rabo entre las piernas. Nunca mejor dicho.
Ya os contaré cómo termina la historia...
Thursday, November 30, 2006
Subscribe to:
Comments (Atom)